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La empanada gallega auténtica: por qué la nuestra la hace una panificadora vecina

por Abuelo Paquito

Hay empanadas que parecen empanadas gallegas y empanadas que lo son de verdad. La diferencia no está en el envoltorio ni en la foto del paquete: está en la masa, en el relleno y en las manos que la hacen.

Qué diferencia una empanada gallega auténtica de una industrial

Una empanada gallega auténtica no se reconoce por fuera. Se reconoce cuando la partes por la mitad.

La masa, ni gruesa ni de plástico

La masa industrial suele ser gruesa, uniforme y aguanta meses en un congelador sin cambiar de aspecto. La masa buena es fina, se dora de forma irregular y sabe a algo: a un poco de aceite, a un chorrito de vino, a pan bien trabajado con las manos.

La proporción de relleno, no de masa

Aquí está el truco que casi nadie cuenta en voz alta: en una empanada gallega auténtica el relleno pesa más que la masa, nunca al revés. Si al cortarla ves más pan que atún, más masa que berberechos, no tienes una empanada gallega delante. Tienes un sucedáneo con forma de empanada.

El horneado con cariño, no con reloj

Una fábrica hornea por lotes, a ciegas, a tiempo fijo, para miles de unidades iguales. Una panadería que sabe lo que hace mira, huele y saca la empanada cuando toca, no cuando lo marca un cronómetro. Esa diferencia se nota en el primer bocado.

Por qué la mejor empanada gallega, para nosotros, no la hacemos nosotros mismos

En Abuelo Paquito cocinamos casi todo en casa: los callos, las cocotonas, las carrilleras de Espe a fuego lento, el caldo, los mejillones que Chon nos enseñó a hacer hace ya muchos años. Pero la empanada no.

La empanada la hace una panificadora vecina, de las de toda la vida, de las que llevan generaciones sacando pan y empanada del mismo horno de leña. Y lo contamos con orgullo, no como excusa: hay trabajos que están mejor hechos por quien lleva media vida haciéndolos. Reconocer eso también es parte de cocinar honesto, tanto como encender los fogones cada mañana.

Así nace nuestra empanada de atún, con la masa de siempre y el relleno bien cargado, sin tacañería. Y así nace también nuestra empanada de millo con berberechos, más difícil de encontrar bien hecha que la de atún, y por eso más especial cuando la encuentras.

La empanada de millo, una receta que casi se pierde

La empanada de millo se hace con masa de maíz, no de trigo. Es más rústica, más gruesa, con un sabor que recuerda antes al campo que a la panadería de siempre.

Encontrar hoy una empanada de millo receta como la de siempre, con berberechos de verdad y no de relleno de más, cada vez cuesta más trabajo. Muchos obradores ya ni la hacen, porque lleva más tiempo que una de atún o de carne.

Por eso, cuando la panificadora vecina nos la propuso, la probamos como se prueban las cosas en esta casa: con calma, sin prisa y sin dar nada por bueno de entrada. Se quedó porque se lo ganó.

Cómo reconocer una empanada gallega auténtica

  • El relleno se ve y se nota al cortarla, no hay que buscarlo.
  • La masa no es uniforme ni idéntica en cada empanada.
  • Huele al momento en que se hizo, no a congelador.
  • Si es de millo, la masa es de maíz de verdad, no trigo teñido.

Cómo llega a tu casa

Se cocina cuando la pides, se envía en frío y llega en un máximo de 96 horas, lista para calentar en el horno de tu casa. Puedes comerla sola, o sumarla a una mesa con más platos caseros listos para calentar si tienes gente sentada a la mesa.

Aquí no cocina una marca: cocinan Paquito y Espe, con las recetas heredadas de Chon, la madre de Paquito, y con la ayuda de gente de confianza, como la panificadora que nos hace la empanada. Esa es la única receta que seguimos de verdad: hacer las cosas bien, las hagamos nosotros o las haga quien mejor sabe hacerlas.

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